El Monasterio de Santa María de Meira

El Monasterio de Santa María de Meira

El origen del monasterio tiene dos hipótesis en cuanto a su origen:

La primera, en 995 se tiene las primeras noticias de ermitaños benedictinos instalados en estas tierras de Meira, en esta época se levantó la iglesia de San Salvador de Meira y que fue sustituida por el Monasterio de Santa María, cuando se instauró la comunidad cisterciense.

La segunda hipótesis, junta varios hechos un poco contradictorios, por un lado en 1951 Alfonso VII hizo una donación de unas tierras baldías en el lugar llamado Meira a los Condes de Sarria y en 1154 otra donación de Alfonso VII a Don Vidal, el primer Abad de Mera creando la orden cisterciense. Sea como fuere se instaló la orden cisterciense.

La orden cisterciense procedente de Claraval (Francia), San Bernardo su fundador, de la gran abadía de Claraval, envió una comitiva a Galicia, con el objetivo de erguir monasterios y  establecer vida religiosa.

El Padre A. Manrique, (en sus “Anales Cistercienses”), indica que los monjes no se dirigían exactamente a Meira, sino que llegaron allí buscando un lugar apto para su asentamiento. Podría ser por tanto, que partieran de Clairvaux hacia Galicia en 1142 en busca de un emplazamiento idóneo, pero que su llegada a Meira se produjese entre 1151 y 1154, cuando les fueron cedidas las tierras para su crear el monasterio.

En cada nueva filiación, (Meira fue la 43ª filiación), se enviaban 12 monjes y un abad, que portaban la estructura y características de la orden cisterciense y que el monasterio debía cumplir: “Ora et labora” (reza y trabaja), por el que todas las construcciones son funcionales y sin ornamentación para así evitar la distracción visual y centrarse en el rezo, en la meditación y en el trabajo diario, destaca por su simplicidad, austeridad y falta de decoración, rechazan las pinturas, los adornos, las esculturas, las dimensiones desproporcionadas como en Cluny, y las riquezas y diezmos argumentando que deben “abandonar los encantos de este mundo para entregarse a Cristo”. La pobreza absoluta ayudaba a enriquecer el espíritu y dedicarse a Dios.

A partir del siglo XII, el Monasterio obtuvo mayor poder, concentrando la vida de la comarca, gracias a las donaciones y privilegios del que fue objeto por parte de la Realeza Gallega.

En siglo XVII, se une a la Congregación de Castilla, con la creación de la Escuela Superior de Filosofía, una de las cinco que en esos momentos existían en España para la formación de los estudiantes que ingresaban en la Orden del Císter. El Colegio continuó funcionando hasta la invasión napoleónica.

Con la invasión napoleónica en siglo XIX, el Monasterio desaparece para convertirse en hospital de sangre, (hospital provisional que se sitúa en un punto conveniente cerca del sitio donde se da una acción bélica) destinado a las tropas francesas. Con el fin de lograr espacios amplios para los enfermos y heridos se derribaron gran cantidad de los tabiques interiores que  delimitaban las celdas de los monjes. Usaron la planta alta del monasterio como hospital y la planta baja como arsenal y caballerizas.

En 1815, se comenzaron a llevar a cabo las obras de reparación de los desperfectos más graves. Es en esta época cuando se repuso el pavimento de toda la iglesia, se volvieron a tabicar las celdas y se hizo de nuevo, en un lugar diferente del original, la capilla de Navallos, rematándose en 1819.

Una vez recuperado y restaurado desaparece de nuevo como monasterio con motivo del Trienio Liberal en 1820 con la declaración de la extinción de los conventos. Los monjes de Meira se dispersaron por el territorio, refugiándose en muchos casos en las viviendas de personas que les ofrecían amparo, fundamentalmente campesinos. Tres años más tarde, cuando algunos de ellos regresaron al monasterio lo encontraron muy deteriorado.

En  1835 el abandono del monasterio fue definitivo y casi la totalidad de sus tierras compradas en subasta por terratenientes.

El monasterio se encontraba en estado de ruina cuando en 1845 fue entregado al Ayuntamiento. Más adelante se restauraron algunas de las dependencias, especialmente la iglesia y actualmente sólo se conserva este edificio y una parte de las dependencias ocupadas por la rectoría y las oficinas municipales.


Lo que queda del Monasterio

Del antiguo Monasterio de Santa María de Meira, declarado Monumento histórico-artístico en 1931, sólo se conserva la iglesia, el tramo sobre la puerta que da a la nave sur del Claustro de las Procesiones y parte del Claustro renacentista.

La Iglesia de Santa María de Meira

Caracterizada por la simplicidad, austeridad y falta de decoración, la sobria fachada consta de una portada de arco de medio punto abocinado por cuatro arquivoltas con tres pares de columnas acodilladas que sostienen unos arcos de rica decoración vegetal, con dos ventanas estrechas y alargadas.

La puerta es de madera maciza y está decorada con unos herrajes medievales originales de finales del siglo XII y principios del XIII. Fíjate en los herrajes son unos de los mejores de Galicia y de los pocos que se pueden encontrar en España con estas características, este es el único lugar del edificio en el que hay decoración animal.

Búscalas que hay animales: serpientes, jabalís, cabezas de caballos, cabezas de perros, una rana saltando y plantas: helechos y flores de lis, que es la flor de la Orden del Císter).

Encima de la puerta se encuentra un gran rosetón decorado con tres círculos concéntricos en la parte alta. Llama la atención la torre que se encuentra un paso por delante de la iglesia.

El interior es de planta de cruz latina y tiene tres largas naves separadas por pilares compuestos. La nave central es de bóveda de cañón y se divide en nueve tramos, las naves laterales son de bóveda de arista soportadas por arcos.

La decoración del interior del templo, tanto en la estructura como en los capiteles es muy lisa. Solo hay figuras geométricas y vegetales, porque la antropomorfa y zoomorfa estuvo prohibida hasta el siglo XV.  

Los retablos que hay en su interior son posteriores al siglo XV, ya la decoración en los edificios cistercienses estaba prohibida.

El desaparecido claustro procesional

En Meira debió existir un Claustro Procesional, construido en el siglo XII o XIII, que fue derribado para construir uno nuevo a finales del siglo XVI.

(Fíjate en la puerta tapiada encima de los arcos del claustro).

El claustro procesional posiblemente debía tener ocho tramos, pero en la actualidad sólo son siete tramos, seis en la fachada del edificio y uno que aún conserva la cubrición original, y que es por el que se accedía a la iglesia, pero en el paño comprendido entre los dos primeros contrafuertes de la fachada sur de la iglesia, se puede ver que la piedra es diferente. Se puede suponer, que el claustro en realidad constaba de ocho tramos.

Justo debajo de la torre, está la llamada Puerta de los Conversos, empleada por éstos para acceder a la iglesia. En un principio todos los monjes tomaban parte por igual en el trabajo manual, siguiendo la Regla de San Benito y, si la época de la cosecha era buena, contrataban trabajadores. Sin embargo, cuando las propiedades monásticas comenzaron a crecer enormemente se vieron obligados a introducir a los hermanos conversos para que se ocuparan de las labores manuales. En la actualidad esta puerta permanece tapiada, aunque perfectamente visible.

En la pared norte de la iglesia hay una puerta en la zona del crucero que no se tapió, es la Puerta de los muertos llamada así porque daba acceso a la zona de los muertos, que era una parte del jardín que estaba bendecida, hubo un tiempo en el que había muchas solicitudes de enterramiento en la iglesia, con sus correspondientes donaciones, como ya no cabían más enterramientos dentro, se habilitó esa zona del jardín para ello.

La Hospedería y su Claustro

Otro de los edificios que se conservan es la Hospedería del Monasterio de Santa María de Meira, que actualmente alberga las dependencias del Ayuntamiento de Meira y la rectoral.

El Claustro de estilo renacentista (siglo XVI) tiene dos alas restauradas. Destaca el cuerpo central de la fachada, coronada con un frontón recto con el escudo de la Orden del Císter, y la gran puerta con arco de medio punto que permite el acceso a un soportal con capiteles de decoración vegetal.

La Plaza del Convento

La Plaza del convento también era parte del edificio monástico. Las viviendas de alrededor aprovecharon el muro del monasterio para hacer las construcciones hacia fuera. También se utilizaron piedras del monasterio como material de construcción para algunas de ellas.


Horarios y precios de la visita a la iglesia del Monasterio de Santa María de Meira

La Iglesia de Santa María de Meira no siempre está abierta. Se puede solicitar siempre y cuando esté dentro del horario de la Oficina de Turismo, en sus dependencias.

La visita a la Iglesia de Santa María de Meira es gratis. Y si quieres visita guiada es de 3 euros por persona que puedes solicitar (con antelación) a la oficina de turismo.

Si habeis llegado hasta Meira no os podeis perder el Nacimiento del del Rio Miño y que esta a 3 Km en Pedregal de Irimia, os dejamos aqui la entrada de nuestro blog!!!!